Cuando uno empieza a leer es incapaz de ver hasta donde le puede llevar su aventura literaria y menos puede imaginar cuanto puede llegar a cautivarle un libro.
Uno se va a su lugar favorito, porque siempre hay un lugar donde nos encontramos más a gusto con una historia entre las manos, lo mismo da que sea un mullido sofá, la cama o colgar boca a bajo de la rama de un árbol, y no es capaz de saber con exactitud cuanto tiempo se quedará allí. Algunas veces son horas y otras minutos, pero no suele ser el mismo tiempo.
Sin ir más lejos hace una semana volví con "La hermandad de la daga negra". No recordaba mucho de los dos primeros libres, pues han pasado años desde que empecé la saga por primera vez, y no tenía ni idea de que me encontraría. Solo sabía que tenía muchas ganas de seguir conociendo más a los hermanos.
Fue como abrir la caja de pandora, me he perdido por completo entre sus páginas y ya llevo cuatro leídos. Nunca pude imaginarme que unos vampiros con comportamientos arcaicos y posesivos me iban a cautivar hasta el punto de no querer parar.
Y es que, mis queridos lectores, esta chica solitaria se siente menos solitaria en compañía de estos machos musculosos y armados que hacen que me vuelva loca.
Atentamente,
Chica solitaria